Hace ya un par de años que nace la idea de una pequeña feria que pudiera darle espacio de exposición y venta a mujeres creadoras. Ya la Red estaba trabajando en las primeras versiones de la Feria Feminista del libro, pero siempre estaba el cuestionamiento sobre los espacios para las creadoras locales (no solo en el ámbito literario o editorial). ¿Cómo debía ser el espacio? ¿Queríamos una feria? ¿Qué característica podría destacar la instancia? ¿Realmente era necesario optar por una feria para creadoras o artistas (que no fuera editorial)?
A pesar de todos estos años trabajando sobre la premisa de que necesitamos más espacios hechos por mujeres y -principalmente- para mujeres, ha sido difícil presentar estos espacios al público o los potenciales asistentes; por supuesto que nos encantaría que cada una de nuestras iniciativas se convirtiera en un lugar de encuentro multitudinario (¿a quién no?), pero es mucho más difícil de lo que te imaginas. Cada feria, evento, lanzamiento, conversatorio, club de lectura o actividad, requiere de personas moviéndose coordinadamente, sabiendo exactamente lo que tiene que hacer, poniendo toda su energía en que la actividad finalice como fue planeada y, con todo funcionando, falla algo fundamental: las personas.
No. Para nada estoy escribiendo solo de nosotras; esto va para cada feria o actividad de creadoras. A veces faltan espacios, pero cuando los hay, se desaprovechan. A veces reclamamos cuando no encontramos espacios, pero no asistimos cuando los hay. Esto no es un reto o una acusación, es una invitación abierta a asistir, disfrutar, conversar, reunirse.
Estamos muy concientes de que por cada espacio en que destaque una mujer, otras tantas se inspiran; sabemos que por cada una que participe, habrá diez más interesadas la próxima vez. Aún contamos con esa idea, resistiendo con el pensamiento de “continuaremos a pesar de todo” y espero que también nos acompañes. Apoyar espacios de creadoras es también aportar a un mundo donde más mujeres se sientan protagonistas.







